El cerebro no distingue entre Realidad e Imaginación

En estos últimos días, he tenido tiempo de pensar y analizar un sinfín de situaciones.

He agudizado aún más mi capacidad de observar, observar lo que la gente dice, lo que escribe, lo que pregunta, lo que concluye, lo que le preocupa, así como sus silencios y emociones calladas… cuyas frases y gestos siempre les delata.

Con todo el acceso a la información, veraz y no veraz, observamos que hay 2 tipos de personas, ubicadas en los extremos. Unas que NO creen que “exista un tal coronavirus”, y en consecuencia actúan, mientras que hay otras demasiado conscientes de que el virus EXISTE, y su miedo es tal, que no solo cumplen al pie de la letra y más, las medidas para evitar el contagio, sino que ante un mínimo síntoma, no necesariamente ocasionado por Covid 19, (pues en tiempos de pandemia, cualquier síndrome febril es Covid 19, hasta que se demuestre lo contrario), sienten que irremediablemente van a morir.

Sí una persona de cada grupo, en iguales condiciones físicas, de salud, socioeconómicas, y expuestas a la misma carga viral, se infectan y enferman, cada una asumirá la enfermedad de manera diferente, en base a sus creencias y pensamientos. El del primer grupo seguramente concluirá, “esto es una simple gripe, ¡ya se me pasará!”, mientras que el del segundo grupo, cada día se sentirá peor, porque su pensamiento es “coronavirus igual a muerte”, a lo que se le puede añadir el miedo que causa la criminalización y el “aislamiento” en condiciones no aptas.

A algunos les parecerá, que exagero, ¡pero no es así! En medio de los dos extremos hay una gran población que puede tener parte de las características de cada uno de estos dos grupos, pero son sus actitudes positivas, sus pensamientos impregnados de paciencia, calma y fe, lo que contribuirá con una mejor evolución de la enfermedad, porque recordemos que esta enfermedad es muy contagiosa, pero NO es tan mortal. ¡Lo que sucede es que por las redes y diferentes medios lo único que llama nuestra atención es la palabra muerte!, y las imágenes contribuyen a reforzar y fortalecer más ese pensamiento.

Y volviendo al tema que me indujo a escribir esto, se sabe que el cerebro NO distingue entre REALIDAD E IMAGINACIÓN. Toda la información que recibe, bien sea a través de los sentidos, así como de los pensamientos (imaginación), el cerebro los traduce y desencadena en ambas situaciones, la misma respuesta.

¡Todos los días imaginamos!, eso es visualizar y cuando visualizamos tanto algo, positivo o negativo, el cerebro intenta conseguir que nuestros actos sean cónsonos con lo que estamos imaginando, por lo que pasan tanto cosas sorprendentes como cosas nada agradables.

Tenemos que aprovechar esa maravillosa capacidad de nuestro cerebro, la NEUROPLASTICIDAD, buscando alcanzar cosas inimaginables con nuestros pensamientos.

«La IMAGINACIÓN es la mitad de la enfermedad; la TRANQUILIDAD es la mitad del remedio; y la PACIENCIA es el comienzo de la cura.»

Ibn Sina (980-1037), médico y filósofo persa.

Dra. Yully Patricia Castañeda | Endocrinóloga

1 comentario

  1. Yndira

    Excelente artículo!!!

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